¿Qué problemas corrigen las carillas?
- Color: manchas por tetraciclinas, fluorosis o dientes que no responden al blanqueamiento.
- Forma y tamaño: dientes cortos, desgastados, con bordes irregulares o "dientes de conejo" desproporcionados.
- Espacios: diastemas (espacio entre dientes frontales) sin necesidad de ortodoncia.
- Fracturas y astillas: bordes rotos o reparaciones antiguas descoloridas.
- Ligeras rotaciones: malposiciones menores que no ameritan brackets.
Porcelana vs. resina: la decisión importante
Las carillas de porcelana (cerámica de disilicato de litio, tipo E-max) se fabrican en laboratorio a partir de un escaneo de tus dientes. Son las más estéticas — la luz las atraviesa igual que al esmalte natural —, no se manchan con café o vino y duran 10 a 15 años o más. Requieren un desgaste mínimo del esmalte (0.3–0.7 mm) y de 2 a 3 citas.
Las carillas de resina se esculpen directamente sobre tu diente en una sola cita y casi sin desgaste. Cuestan menos de la mitad, pero se manchan y desgastan con el tiempo: requieren pulido anual y recambio a los 3–6 años. Son ideales como primer paso o para presupuestos ajustados.